
Con la llegada de la primavera, el Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León recuerda la importancia de efectuar una correcta desparasitación a los animales, tanto a los de compañía como a los de producción, frente a los parásitos externos e internos, ya que algunos también pueden ocasionar parasitación e infecciones a los humanos, de ahí que la prevención sea fundamental desde el punto de vista de la salud pública.
Desde el Colegio recuerdan a los propietarios de mascotas que la desparasitación, al igual que ocurre con las vacunas, es un deber básico para una correcta tenencia de animales de compañía por razones de sanidad y bienestar animal. De hecho, se trata de un riesgo serio pero a menudo invisible para los animales de compañía.
Esta infestación por parásitos puede causar una serie de problemas de salud en los perros, como anemia, pérdida de peso, diarrea y daño a órganos internos que puede resultar fatal.
Algunos parásitos también pueden provocar reacciones alérgicas y debilitamiento del sistema inmunológico. Además, muchos parásitos de los perros son zoonósicos. Por tanto, la desparasitación regular es una medida fundamental para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades zoonósicas a las personas.
Los parásitos internos más habituales pueden ser Nematodos (gusanos redondos), que incluyen Toxocara canis y Ancylostoma caninum; Cestodos (tenias), como Dipylidium caninum y Taenia spp, y Protozoos, entre los que figuran Giardia spp. y Coccidia.
Respecto a los externos, hay pulgas, que pueden transmitir Dipylidium caninum; garrapatas, que pueden transmitir enfermedades como la ehrlichiosis, la enfermedad de Lyme y la fiebre de Crimea Congo, y los ácaros, incluidos Sarcoptes scabiei.
Mención especial merece la leishmaniosis, una zoonosis relevante en nuestro entorno. Su prevención se basa fundamentalmente en proteger a las mascotas frente a la picadura de su vector mediante el uso regular de repelentes o insecticidas adecuados.
El aumento de las temperaturas está favoreciendo el ciclo biológico de estos parásitos, prolongando su periodo de actividad. Un hecho que incrementa el riesgo tanto para la salud de nuestros animales como para la salud pública. En consecuencia, resulta cada vez más necesario mantener medidas de protección eficaces a lo largo de todo el año.
La frecuencia de la desparasitación depende de múltiples factores, entre ellos el estilo de vida (no es lo mismo un animal de interior que uno con acceso al exterior o con salidas al campo), la edad, el estado fisiológico de la mascota y las circunstancias epidemiológicas propias de cada zona. El veterinario establecerá el programa sanitario más adecuado en cada caso tras la evaluación clínica del animal y revisando la situación epidemiológica de cada patología en su entorno.
“Los planes preventivos son fundamentales para garantizar la Salud Pública y para hacer frente a las zoonosis. De ahí que sea crucial no sólo inmunizar al hombre, sino también a los animales”, recuerda el presidente del Colegio, Álvaro Borge de Castro.
Todas estas recomendaciones se apoyan en el concepto One Health, Una Única Salud: la Salud de animales y humanos así como el Medio Ambiente que compartimos están conectados entre sí y las acciones que se toman con unos repercuten al resto de la cadena.
De hecho, más del 75% de las enfermedades emergentes en las personas provienen de los animales, por lo que no se puede comprender el estudio, la prevención y el abordaje de las enfermedades de una forma independiente entre medicina humana y salud animal. “A través de la gestión del medio ambiente, garantizando la seguridad alimentaria y controlando las enfermedades en los animales, entre otras acciones, los veterinarios no sólo garantizan la sanidad animal, sino que salvaguardan la salud de las personas”, señala Borge.
Desde el Colegio profesional insisten a los tutores en que la desparasitación regular y bajo prescripción veterinaria de las mascotas es esencial para mantener su salud y prevenir la transmisión de enfermedades a los humanos. Al seguir un protocolo adecuado, basado en la edad, el estilo de vida y el entorno del perro, podemos asegurar una protección eficaz contra parásitos internos y externos, que redunda en beneficio de las personas que conviven en ese hogar y de toda la sociedad.